ORIUNDECES
Mi nombre es Gastón. Es mi primer apellido. Mi nombre no lo sabe ni mi madre y si por mi padre hubiese sido me habrían llamado Simón. El Don, no lo merezco.
Soy un vástago de la psicología social del capitalismo, si es que alguien sabe qué coño es eso. Nadie especial, tan solo un capullo más bajo el sol. Soy el producto de la apropiación originaria del capital: mi padre ejerció la apropiación vaginal de mi madre, y de tal proceso de apropiación, nací como propiedad, primero en manos de mis padres, con los años del Estado cuando no lo he sido de la botella.
Nací en París, ahora vivo en una ciudad sin nombre. Soy un hijo proletario, me lo dijeron ya de pequeño. Para mi no habría cigüeña de altos vuelos que me trajera a casa. Vine a España en bugobús, una extraña mezcla entre la clásica fragoneta y las puertas de un clásico autobús.
He amado, besado, abrazado y tal vez hasta follado con las aceras como probablemente ningún otro hombre lo haya hecho. Creo que hasta he sodomizado las calles, o tal vez fuera una alcantantarilla, no lo sé. En ellas he dejado parte de mis fluidos naturales entre sexo y vómitos varios, algún que otro trozo de diente, pero sin duda alguna, mi vida. Soy lo que vulgarmente llamarían un abrazafarolas.
Si, también he amado a alguna que otra mujer pero sin éxito reseñable. Las mujeres son como las calles, uno transita por ellas pero parece que ellas nunca transitan por uno. Siempre que me he encontrado con un cruce nunca he sabido claramente que camino tomar, por lo que siempre he ido por el cotidiano. No lo he dicho pero mi sentido de la orientación es nefasto. Ya lo he dicho, tan solo soy un capullo más bajo el sol.
Estas son mis oriundeces. Lo que sigue, mis sandeces, mi vida.